Tradición artesana de la familia Sainz

A  mediados del siglo pasado la familia Sainz comienza a elaborar sus sobaos y quesadas en el horno de una antigua panadería en Vega de Pas.

Años después empieza a comercializarlos tal y como se hacía en la época, cargando el producto en un baúl de madera y recorriendo los pueblos y mercados más cercanos hasta agotar la mercancía.

Desde entonces han cambiado algunas cosas, las herramientas utilizadas, la maleta de madera ha crecido y se ha convertido en furgonetas de reparto, se han incorporado alguna mecanización en el amasado y el empaquetado.

También ha aumentado el equipo que conforman esta gran familia y ha cambiado la ubicación del obrador original y en estos momentos se está desarrollando un proyecto para la construcción de uno nuevo, mayor y más moderno.

Pero la pureza de los ingredientes y la fórmula tradicional de fabricación se mantienen intactas, tras más de sesenta años de esfuerzo, apostando por la calidad y el cuidado de las materias primas.

Y buena parte de culpa de que Joselín sea sinónimo de buen hacer, la tiene María Ángeles, que es quien celosamente se ha encargado de ser fiel a su carácter familiar, continuar usando las fórmulas tradicionales de siempre y apostar por su cariz artesanal.